jueves, 13 de enero de 2011

VOLVER AL AMOR.......(2)

El perdón en las relaciones.
El perdón elimina lo que se interpone entre tu hermano y tú.
El perdón es la clave de la paz interior, porque es la técnica mental mediante la cual nuestros sentimientos se transforman, pasando del miedo al amor.
La piedra angular de la enseñanza del Espíritu Santo es: El Hijo de Dios es inocente.
Es fácil perdonar a la gente que jamás ha hecho nada que nos enfureciera. Y sin embargo, las personas que nos enfurecen son nuestros maestros más importantes: nos indican los límites de nuestra capacidad de perdonar. Abrigar resentimientos es un ataque contra el plan de Dios para la salvación.
Puede ser muy difícil liberarnos de nuestra percepción de la culpabilidad de alguien cuando sabemos que de acuerdo con todas las normas de la ética, la moral o la integridad, tenemos derecho a considerar culpable a esa persona. El Curso de Milagros pregunta: ¿Preferirías tener razón a ser feliz?. Si estas juzgando a tu hermano, te equivocas aunque tengas razón.
Sólo el amor es real. En realidad, no existe nada más.
Renunciar a juzgar
Un curso de milagros nos dice que cada vez que pensamos en atacar a alguien es como si estuviéramos sosteniendo una espada sobre la cabeza de esa persona. La espada, sin embargo, no cae sobre ella, sino sobre nosotros. Sólo el amor es real. Nada más existe.
Pero todo lo que alguien hace, dice el Curso, es o bien amor o una petición de amor. Si alguien nos trata con amor, no hay duda de que el amor es la respuesta apropiada. Si nos trata con miedo, hemos de ver su comportamiento como una petición de amor.
Nuestro poder reside en no reaccionar. El perdón funciona de la misma manera. Cuando devolvemos el ataque, y la defensa es una forma de ataque, iniciamos una guerra que nadie puede ganar.
Pero en realidad no importa quién empezó. Tanto si eres el primero en golpear como si devuelves el golpe, eres un instrumento del ataque y no del amor.
Como decía Gandhi, Debemos ser el cambio.
La opción de amar
El ego es la elección a favor de la culpabilidad; el Espíritu Santo, la elección a favor de la inocencia.
El ego insiste siempre en lo que alguien ha hecho mal. El Espíritu Santo insiste siempre en lo que ha hecho bien.
Lo que nos parece culpa en la gente es su miedo. Toda negatividad se deriva del miedo. Cuando alguien está enojado, tiene miedo. Cuando alguien es grosero, tiene miedo. Cuando alguien es manipulador, tiene miedo. Cuando alguien es cruel, tiene miedo. No hay miedo que el amor no disuelva. No hay negatividad que el perdón no transforme.
El miedo no es más que la ausencia de amor.
Digamos que tu marido te ha dejado por otra mujer. Tú no puedes cambiar a los demás, y tampoco puedes pedirle a Dios que los cambie. Sin embargo, sí puedes pedirle que te haga ver esa situación de otra manera. Puedes pedirle paz. Puedes pedir al Espíritu Santo que cambie tus percepciones. El milagro es que en la medida en que dejas de juzgar a tu marido y a la otra mujer, tu dolor visceral empieza a calmarse.
En esa situación, el ego puede decirte que no tendrás paz hasta que tu marido no vuelva. Pero la paz no está determinada por circunstancias ajenas a nosotros. La paz es el resultado del perdón. El dolor no proviene del amor que los demás nos niegan, sino más bien del amor que nosotros les negamos.
No hay más que dos emociones: el amor y el miedo. Podemos interpretar el miedo como una petición de amor.
Enfurecernos con alguien puede hacer que nos sintamos mejor durante un tiempo, pero en la última instancia el miedo y la culpa revierten sobre nosotros. Si juzgamos a otra persona, ella a su vez nos juzgará… y aunque no lo haga, ¡nosotros sentiremos que lo hace!
El crecimiento nunca tiene que ver con concentrarnos en las lecciones de otra persona, sino en las nuestras. No somos víctimas del mundo exterior. Por más difícil que sea creerlo a veces, siempre somos responsables de nuestra manera de ver las cosas.
Lo que se nos pide es cuando estemos enojado o alterados por la razón que fuere, digamos: Estoy enojado, pero dispuesto a no estarlo. Estoy dispuesto a ver esta situación de otra manera. Pidamos al Espíritu Santo que intervenga en la situación y nos la muestre desde un punto de vista diferente.

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